Leslie, oriunda de Villa Alemana, lleva 18 años en Canadá y tiene su propia oficina donde trabaja como Community Service Worker, cuenta con una mención en Inmigración, y recientemente fue nombrada Notaria Pública. Con esta experiencia, orienta a familias recién llegadas, en sus primeros trámites. Para Leslie, haber vivido personalmente los desafíos de migrar, le permiten comprender mejor las dudas de quienes emprenden este camino. Su consejo para quienes están pensando en hacerlo es claro: informarse, buscar orientación profesional y atreverse a dar el paso, pero teniendo presente que la experiencia migratoria también implica desafíos, adaptación y aprendizaje.

¿Qué te motivó a tomar la decisión de dejar Chile y comenzar una nueva vida en Edmonton?
La decisión fue tomada como familia, ya que a mi exesposo se le dio la oportunidad de venir a trabajar acá como soldador. Sabíamos que fuera de Chile tendríamos más oportunidades, una mejor calidad de vida y seguridad, y que podríamos ofrecerles un mejor futuro y estabilidad a nuestras hijas.
¿Cómo ha sido para ti construir una vida familiar lejos de tu país de origen?
He tenido la suerte de haberme adaptado rápidamente. Se extraña mucho a la familia, sobre todo en las fechas especiales, pero he sido afortunada de encontrar muy buenos amigos que son como la familia elegida lejos de Chile. Mis hijas llegaron muy pequeñas, de 3 y 7 años, por lo cual se adaptaron relativamente rápido. También les ayudó haber entrado pronto al colegio donde aprendieron el idioma e hicieron sus amistades. La más pequeña nació en Canadá, 18 meses después de haber llegado, y ya tiene 17 años.
¿Qué fue lo más difícil de adaptarte a un nuevo país y qué fue lo que más te ayudó a sentir que ese lugar podía convertirse en tu hogar?
Lo más difícil ha sido el clima tan frío. Creo que aún no me acostumbro. A pesar de que todo está adaptado para el invierno, todavía me cuesta un poco, y es cuando más extraño Chile.
Lo que me ha ayudado es vivir en una ciudad que no para a pesar del clima y que siempre tiene actividades entretenidas para hacer. Edmonton es la capital de los festivales, y pasar esos momentos con la familia y los amigos hace que uno se olvide del frío.
Actualmente trabajas apoyando a personas migrantes que llegan a Canadá. ¿En qué consiste tu trabajo y qué es lo que más te motiva de acompañar a quienes están comenzando este proceso?
Hace seis años cuento con mi propia oficina donde me dedico a ayudar a inmigrantes. Se llama Latin American Services Association y está principalmente orientado a familias recién llegadas en los procesos que deben realizar, como la inscripción al colegio, obtener cobertura de salud, buscar empleo y completar las solicitudes o formularios necesarios para poder obtener y/o postular a las ayudas federales y provinciales. Lo que más me motiva es poder ayudar a las personas y familias que están iniciando una nueva vida en Canadá. El haber pasado por los mismos procesos y cambios, y poder entender las necesidades y dudas que tienen durante esta etapa de adaptación, me ayuda a darles una mejor orientación y guiarlos para que puedan alcanzar sus metas. Mis clientes son principalmente de habla hispana, pero también de otras nacionalidades.
Desde tu propia experiencia, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta una persona cuando llega a un país nuevo?
El desafío más grande es aprender un idioma nuevo, ya que la comunicación es fundamental para todo lo que se debe hacer. Por ejemplo, realizar trámites en el banco, pedir una cita médica o poder hablar con los profesores en el colegio de los niños.
Llegar a tener un nivel de inglés más alto es indispensable para poder desarrollarse profesionalmente, acceder a mejores oportunidades laborales o volver a desarrollarse profesionalmente en Canadá. La pérdida temporal de la independencia inicialmente es algo a lo que hay que enfrentarse, ya que, al no poder comunicarse al cien por ciento, se requiere la ayuda de alguien que pueda actuar como intérprete en los primeros trámites que se deben hacer al llegar.
¿Te imaginas regresando algún día a Chile para vivir, o sientes que tu vida está definitivamente allá?
No me imagino regresando a vivir a Chile, pero sí me imagino viviendo allá solo en verano, como lo hacen muchas personas. Me gustaría poder ir por tres meses, de enero a marzo, que es cuando más frío hace acá, y así arrancarme del invierno, ya que en mi trabajo puedo hacer muchas cosas de manera online.
¿Hay algo de Chile que mantengas presente en tu vida y en la de tu familia?
¡La comida! En mi casa se come casi solo comida chilena. En invierno no puede faltar una buena cazuela, lentejas y porotos, y en el verano, un rico tomaticán. ¡Las empanadas se disfrutan todo el año! Aún llamo a mi papi para pedirle sus recetas y es algo que he podido transmitir a mis hijas. Una de ellas es cocinera profesional, le encanta la comida chilena y hace un pebre exquisito.
¿Qué les dirías a quienes hoy están pensando en migrar y comenzar una nueva vida en otro país? ¿Qué consejo te habría gustado recibir cuando tú emprendiste este camino?
¡A quienes estén pensando en migrar solo puedo decirles: ¡atrévanse, pero infórmense! Como consejo, les diría que busquen la guía y orientación de un profesional, ya que muchas veces la gente se deja llevar por videos de redes sociales o por la experiencia de un conocido y, lamentablemente, a veces todo lo maravilloso que ven no es como parece. Canadá es un país multicultural y ofrece muchas oportunidades, pero hay que adaptarse al idioma, aguantar el frío y, ojalá, poder encontrar una red de apoyo. Aquí noté que la relación entre vecinos puede ser bastante más distante que en Chile. Por ejemplo, yo nunca conocí a mis vecinos en los casi seis años que viví en un vecindario canadiense. En cambio, en Chile me iba a tomar un tecito con mi vecina y conocía a todos.