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Desde Maryland a Chile: la profesora que volvió a enseñar gracias a Conectado Aprendo

Patricia Belmar, chilena residente en Estados Unidos, decidió sumarse como tutora voluntaria del programa Conectado Aprendo. La experiencia no solo le permitió apoyar a una estudiante chilena en Lenguaje y Comunicación, sino también reencontrarse con su vocación docente y sentirse más cerca de Chile.

Jueves 2 de julio de 2026

Patricia Belmar Mellado nació y creció en Los Ángeles, Región del Biobío, en el seno de una numerosa familia chilena. Profesora de Educación General Básica, ejerció la docencia durante casi 22 años en establecimientos municipales, subvencionados y particulares, experiencia que le permitió conocer distintas realidades educativas y desarrollar estrategias para motivar el aprendizaje de sus estudiantes.

En 2008 se trasladó a Estados Unidos, donde reside actualmente junto a su esposo en la ciudad de Rockville, Maryland. Aunque la distancia la separa de su país de origen, mantiene un fuerte vínculo con Chile, sus tradiciones y su gente. Hoy combina sus labores como dueña de casa con algunas horas de trabajo como tutora de español en línea.

Cuando recibió una invitación para conocer el programa Conectado Aprendo, impulsado para apoyar a estudiantes con rezago escolar, no dudó en asumir el desafío. Lo que comenzó como una experiencia de voluntariado terminó transformándose en una oportunidad para volver a enseñar, aportar a la educación chilena y comprobar que la distancia no es un impedimento para generar un impacto positivo.

¿Qué te llevó a vivir en el extranjero?
En 2006 conocí a través de una red social a quien hoy es mi esposo. Me vine a vivir a Estados Unidos por amor en 2008. No me arrepiento de mi decisión, pero la mitad de mi corazón sigue en Chile, donde están mi familia, mis amigos, mis recuerdos y muchas de las experiencias que marcaron mi vida.

¿Cómo conociste el Programa Conectado Aprendo?
Me enteré gracias a un correo enviado por DICOEX en 2025, donde se invitaba a los chilenos residentes en el exterior a participar en una charla informativa. No lo pensé mucho y decidí asumir este desafío personal, tecnológico y de voluntariado.

¿Cómo fue el proceso de acompañamiento con la estudiante que apoyaste?
Fue una experiencia muy positiva desde el comienzo. El programa me capacitó y me asignó una coordinadora, lo que me hizo sentir acompañada durante todo el proceso. La relación con mi estudiante funcionó muy bien y su apoderada también tuvo un rol fundamental para coordinar horarios y asegurar la continuidad de las sesiones.

¿Qué materias o habilidades trabajaron juntas?
Trabajamos principalmente en Lenguaje y Comunicación para mejorar la fluidez de su lectura oral. Sin embargo, creo que uno de los aspectos más valiosos del programa es el componente de mentoría, que busca desarrollar habilidades integrales, fortalecer la confianza y motivar el aprendizaje.

¿Cómo lograron generar confianza y cercanía a pesar de la distancia?
Mantuvimos siempre una relación amable y cercana. Comenzábamos cada sesión conversando sobre cómo había estado nuestro día, nuestros proyectos o nuestro estado de ánimo. Nos reuníamos dos veces por semana, respetábamos los horarios y nos manteníamos comunicadas con la apoderada cuando era necesario. Eso ayudó mucho a construir confianza.

¿Qué fue lo más gratificante de esta experiencia?
Me siento muy agradecida porque significó actualizar conocimientos y aprender nuevas estrategias para trabajar con estudiantes con rezago escolar. Además, la conexión que establecí con mi estudiante fue muy agradable. Haber completado la tutoría y sentir que pude ayudarla y acompañarla fue tremendamente satisfactorio.

¿Qué aprendiste al participar en este programa?
Aprendí que es posible ayudar a alguien a la distancia. También comprobé que las herramientas tecnológicas pueden transformarse en grandes aliadas para enseñar y que cuando uno se compromete con una causa, debe mantenerse fiel a ella hasta el final.

¿De qué manera esta experiencia te hizo sentir más cerca de Chile?
El hecho de encontrarme dos veces por semana con mi estudiante y conversar en chileno me hizo sentir como en casa. Compartimos experiencias, nos reímos juntas y muchas veces sentí que la distancia desaparecía por completo.

¿Qué le dirías a otros chilenos en el extranjero para motivarlos a sumarse a programas de apoyo?
Que vale la pena intentarlo. Las nuevas tecnologías pueden parecer complejas al principio, pero también nos permiten ayudar a personas que necesitan una oportunidad para avanzar. No siempre el dinero es la solución; el tiempo, la dedicación y el compromiso también son aportes muy valiosos.

Si tuvieras que resumir esta experiencia en una frase, ¿cuál sería?
“Conectado enseño desde el exterior”.

Conectando Aprendo inició como un proyecto en 2020, en el contexto del cierre de actividades por la Pandemia COVID 19, con el objetivo de apoyar a estudiantes vulnerables de educación básica en Chile, asignando un tutor que ayudara al alumno a nivelar su aprendizaje. En 2021 se constituyó como Fundación y continuó una labor de consolidación en cuanto a la metodología de trabajo que realiza. En 2023 inició un trabajo conjunto con DICOEX que permitió dar a conocer su labor entre chilenos en el exterior e invitarlos a sumarse a las mentorías. A partir de ese año, alrededor de una treinta de connacionales residentes en el extranjero han sido tutores de niños y niñas en el país.

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